¿Mis Aventuras en el Congreso de la República llegarán a su fin?
Se ha cumplido un año desde que llevo trabajando en La Revista que tantas alegrías y agonías me ha traido en lo largo de estos meses. Agradezco tanto la oportunidad de empezar el año haciendo lo que siempre me gustó, tomar fotos, y qué mejor si es en el Congreso de La República. Ahora, aunque sé que nunca seré parte de la gama de periodistas de tan "alta" calidad que hay en el congreso, siento que hay una parte de mi allí, en cada sala donde se sesiona, en el comedor donde caliento mi horrorosa comida, en el baño donde no dejo de verme, en las bodegas donde me escapo con mis compañeros a comprar una bebida o un cigarro, en el pleno donde me siento a escuchar a los Congresistas, en el círculo de cronistas donde me escondo detrás en una computadora sin querer trabajar. En fin, son tantas cosas que una no puede olvidar, hay tantas aventuras que he pasado en aquel congreso más que en la Revista misma. No quisiera irme, no quisiera que la aventura termine, sin aprender un poco...