¿Mis Aventuras en el Congreso de la República llegarán a su fin?

Se ha cumplido un año desde que llevo trabajando en La Revista que tantas alegrías y agonías me ha traido en lo largo de estos meses. Agradezco tanto la oportunidad de empezar el año haciendo lo que siempre me gustó, tomar fotos, y qué mejor si es en el Congreso de La República. Ahora, aunque sé que nunca seré parte de la gama de periodistas de tan "alta" calidad que hay en el congreso, siento que hay una parte de mi allí, en cada sala donde se sesiona, en el comedor donde caliento mi horrorosa comida, en el baño donde no dejo de verme, en las bodegas donde me escapo con mis compañeros a comprar una bebida o un cigarro, en el pleno donde me siento a escuchar a los Congresistas, en el círculo de cronistas donde me escondo detrás en una computadora sin querer trabajar. En fin, son tantas cosas que una no puede olvidar, hay tantas aventuras que he pasado en aquel congreso más que en la Revista misma. No quisiera irme, no quisiera que la aventura termine, sin aprender un poco más de fotos que es lo que me gusta, porque este año con los cursos que he llevado en la universidad y en el mismo oficio he descubierto que el periodismo nunca fue ni será lo mio. 

Ahora, para ser honesta, tengo miedo de llamar mañana y preguntar si sigo en linea para continuar con mi aventura, o si ya me han cerrado la puerta. Me he acostumbrado mucho a la rutina de todos los días, el de despertar a las 8am tomar los mismos carros todos los días, caminar por el mercado de acho que me parece algo perturbador, oler el aroma del cebiche, la piña, la abundante cantidad de basura que se acumula y el inigualable olor a meado que caracteriza a Lima. Y llegar... ver a lo lejos el congreso de la República, blanco, con cuatro o cinco policías en cada esquina, y sentirte un poco segura porque sabes que llegando allí no te pueden robar el celular. Y entrar, mostrar el carnet y decir, prensa, volver a mostrarlo, esperar por el carne amarillo que dice grande PRENSA, pasar por la máquina que detecta metal, que revisen tu mochila los grandes gorilas en terno y bajar escalones y volver a subirlos para llegar lo que será un nuevo desafío y otro día de aventura con Bruno, Joel, los periodistas y mi risa. Es exactamente lo que no quiero que acabe porque me da miedo pensar en qué haré si no es esto, de todos los trabajos este es el mejor, este año me dió lo mejor cuando compré mi Cannon T3i y me dieron la oportunidad de trabajar en la Revista  de política y a cubrir el congreso y a distintos eventos... 

Bueno, supongo que si no trabajo más es porque algo más debe estar esperando por mi... es obvio que quiero tomarme un descanso, he salido de los peores finales en los que pude estar metida (excepto de un curso) y es obvio que quiero un break, despertarme tarde, dormir tarde, comer tarde, ver tele todo el día y llenarme la cabeza de tv basura como dice mi profesa de teoría.. pero también me he acostumbrado al dinero y a ser un poco más independiente y pagar la cuenta por mi misma y ese tipo de cosas. 
Mañana será el día en el que llamaré después de una semana para preguntar si sigo o no a bordo, y de una u otra manera aceptarlo y seguir con lo que me toca.
Sé que mi mamá enloquecerá si no sigo trabajando ya que lo que más quiere es tenerme fuera de casa, sentir que su hija es responsable y ayuda a pagar su universidad, pero es que yo también se que enloqueceré porque no quiero tampoco quedarme todo el tiempo en casa escuchando a mi mamá decir.. busca trabajo, busca trabajo y por presión trabajar algo en lo que no me gusta.. Aunque, también soy de la idea de que el verano se disfruta haciendo lo que lo que te gusta sin importar que..
Y bueno, pase lo que pase gracias a esas personitas por la oportunidad, espero que la aventura aun no llegue a su fin... pero eso lo decide Dios. 

Mi cumpleños en el congreso
Inseparables amigos. Locutor y fotógrafo. 


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