La última respuesta
“No os acordéis de las cosas pasadas… he aquí que yo hago cosa nueva” Isaías 43:18-19
El tiempo, en su justicia y sabiduría, demora sin extraviarse. Todo lo dispone y restituye a su lugar y es mediante el dolor y decepción, que disciplina nuestro corazón, conduciéndolo con precisión hacia aquello para lo cual siempre fue destinado.
Y veo través de el, la tormenta, las heridas y lecciones que dejó tu paso y la disolución de quien alguna vez fui.
La vida la vivo sin rencor, pues mi corazón no concede ni tiempo ni espacio para ello. Me he perdonado y he perdonado. No fui ni víctima soy: me sustraigo, por conciencia, el devenir de una segunda sujeción al destino que me aguardaría a tu lado… porque esa figura ya no me pertenece.
No pierdas tu tiempo. Haz algo valioso con el, conságralo a aquello que tenga verdadero valor. Inicia de nuevo, nunca es tarde para que Cristo ordene y rectifique la vida, basta con disponer la voluntad.
Hay presencias que el tiempo disuelve sin estruendo y un año después se ha asentado en mi una certeza: el pasado no reclama ya lugar alguno en mi vida.
Habito desde otro tiempo y forma, todavía en aprendizaje y aunque el error a veces desvíe mi rumbo, tú no formas parte de este presente ni volverás a coincidir jamás.
https://www.youtube.com/watch?v=HDficqkOF58&list=RDHDficqkOF58&start_radio=1
Comentarios
Publicar un comentario