La insoportable levedad del ser
Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: Pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal y como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito". Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga mas pesada.
No era como si él no me recordara a nadie de mi vida anterior, tenía como la sensación de que se estaba convirtiendo en el eterno tema de mis fotografías y por eso tenía que liberarme, no de él, si no de mi compasión, de esa enfermedad que antes no conocía. Era una necesidad de peso, la necesidad y el valor pues solo aquello que era necesario carecía de peso y si encontré la fuerza necesaria para marcharme fue porque nunca llegué a oír esa voz que tanto necesitaba, solo eran eternos ecos.
Y de mi inmensa sensación de impotencia nació el vértigo, el INMENSO DESEO DE CAER. Había en mi un deseo insuperable de caer, vivía en vértigo permanentemente. Era débil y también atraída por el, sólo quería que él fuera tan débil como yo. "Delante había siempre un mundo realista perfecto y detrás una verdad incomprensible" estaba mintiendo, yo no podía quererlo de esa manera, no podía permitir que me arrastre a mi pasado, a esa oscura vida pasada de la que moría por escapar. Por eso lo dejé, porque el eco nunca paró.

Comentarios
Publicar un comentario