Veintisiempre
Cuando somos niños queremos que nos traten como adultos porque nos estresa que nos sigan viendo como si no fuéramos autosuficientes de hacer las cosas por nosotros mismos. Pero cuando llegamos a ser adultos queremos que aunque sea una persona nos haga sentir como si fuésemos niños otra vez, porque nadie nos dice que crecer implica tantas obligaciones y responsabilidades.
Vivir en un mundo de adultos no tiene porque ser aburrido. Yo tuve una infancia linda, tuve el amor de las personas que amo pero tal vez fui exageradamente consentida, por eso crecer y madurar no ha sido muy cómodo, pero no fue una elección, y tuve que hacerlo. Sin embargo todos necesitamos sentirnos en algún momento de nuestras vidas como si tuviésemos 15 otra vez, como si no nos importase lo que los demás opinen de nosotros, tan solo divertirnos y olvidar por un rato que tenemos 24 o 28. Jim Carrey dijo que “madurar no significa ser una persona seria, mucho menos aburrida, madurar es poder tontear, bromear, hacer sonreír como niño, pero recordando nuestras responsabilidades, aceptar que ya no somos niños, pero sin olvidar que lo fuimos”.
Es algo ilógico lo que diré pero, la razón por la cual a veces me desinteresaba de algunas personas era por la falta de madurez que poseían, me creía muy madura, muy seria, a veces superior. Sin embargo ahora, me doy cuenta que esas personas eran felices y yo una amargada. Simplemente no entendía que bromear y reír eran una forma de madurez que yo no poseía y por eso rechazaba. Decía, “no estoy para esto”, y si, era muy chica para entenderlo. Supongo que ahora esas personas son felices con alguien que entiende su tipo de "inmadurez".
Ahora, me siento rodeada de adultos aburridos, que no quieren hacer nada divertido, que me dicen “ya no eres una niña”, “tienes que madurar más”, como si yo fuese una manzana. Como si en la vida no existieran etapas y me quisiesen convertir en ellos aumentando la edad y cambiando mi forma de ser.
A veces es complicado pedirle a alguien que deje de actuar como un amargado, nadie sabe cómo habrá sido la infancia de cada uno, a veces hay niños que la vida les exige madurar más rápido, y cuando tienen 20 o 30 es difícil hacerles entender que tiene que relajarse y vivir sin tanta rigidez.
Yo quiero tener mi edad y aunque tuviese 30 quiero seguir viviendo como de 20 en alma, en esencia. La persona que me ame de verdad tiene que entenderlo y aceptarlo, porque nadie debe hacerte perder tu niño interior.
Me voy con una frase más de Jim Carrey: “ Olvida el dolor, búrlate de dolor, redúcelo, y ríete”.
Comentarios
Publicar un comentario