5:30 AM

Conocer a alguien es saber que no podrá dormir, que necesitará un abrazo digital que calme esa ira. Es cuidar su sueño por si se levanta y decirle a través de la pantalla que todo estará bien. Es escucharla con paciencia y saber ceder. Es convertirte en médico para usar con pinzas las palabras que dirás. Es desvelarte una noche entera para convertirte en el ángel que cuidará su sueño. Es estar ahí porque la amas y no por obligación. Se llama empatía y amor. Palabras desconocidas para una persona que solo piensa en si, que dice amar pero es incapaz de saber lo que empatía significa.  Alguien que ha construido un disfraz para él y los demás, para que no lo molesten cuando ocurra algún evento y pase desapercibido. Y solo al llegar la noche y  sin que haya alguien, desactivarlo y poder ser la persona tan desagradable y fría que es. Pero es curioso ver con quienes te puedes encontrar en la madrugada, que raro que te escriban justo en el momento en que necesitas escribir y que te lean. Te hace entender que va a haber otra gente que esté dispuesta a acompañarte cuando pases por los caminos de las emociones. ¿Una sola mancha puede pintar todo un lienzo? A veces tratar de justificar es cegarse y no querer ver la verdad. Es mentirte para no causarte tan grande dolor que puede ser desprenderte de alguien. Pero la noche habla y no hay receptor con el que frenar el ruido. Va amaneciendo y este es uno de los días en que quiero escuchar carros, gente y animales en su máxima expresión. Quiero cualquier ruido menos el de esta casa. Quiero otros sonidos, otros asuntos que llenen mi cabeza y saquen por la calle los que habitan ahora. Mucha ira, decepción, soledad por hoy. 

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