"Ojalá coincidamos en otras vidas, ya no tan tercos, ya no tan jóvenes, ya no tan ciegos ni testarudos, ya sin razones sino pasiones, ya sin orgullo ni pretensiones"
Quisiera una copa de vino al lado mío acompañándome en esta nostálgica noche. Un cigarro que podamos compartir y solo el sonido de los latidos oír. Pero no sabrías que me fui ni así pase al costado tuyo. Estás tan en tu mundo que solo vienes al mío cuando te ves sin salida u opción. Te equivocaste, no se deja de ser leal por exceso de trabajo, es por falta de interés. Cómo quisiera ser yo quien ocupe tus más grandes momentos de ilusión, de querer llegar a casa y sea lo que más quieres tener después de todo. Y ahí llegas tú, en medio de esa neblina una canción me lleva a ti, me hace extrañar esa ráfaga de tiempo en la que viviendo en ignorancia era un poquito más feliz. Que ironía pronto estar en el lugar que jugando dijimos haríamos una aventura. Ahora me toca abrir una botella de vino sola, y no necesito de nadie más. Fumo y no escucho nada más que el sonido del leve crepitar del cigarro. Por mucho tiempo de bulla tengo el silencio que necesito. Más ...
Lo que extrañamos ya no existe, se fue junto al pasado a hacerle compañía a las promesas incumplidas y al para siempre que quería. A su lado no existen más encuentros, besos, sueños, planes, solo prevalece la nada, ese vacío inmenso lleno de nada en el que sus acciones nos llevaron. Por qué entonces intentas que el pasado reviva y forme parte de un presente que se reconstruye a penas de las heridas que dejó tu paso. Que intenta tu cabeza al pretender buena idea regresar al mismo lugar donde heriste y te fuiste, llamaste y negaste, humillaste y acabaste con quien solo te cuidó, alentó y amó. Lo que se extraña ya no existe y las huellas que dejas a tu paso desaparecen inservibles como tu existencia que solo la recuerdo envuelta de cobardía y mentira. Sigo? Se lo que intentas, pero como éstas que escribo hoy, solo palabras podrán acercarse a un distante presente, pues lo único que atraen son recuerdos de un pasado inexistente.
“No os acordéis de las cosas pasadas… he aquí que yo hago cosa nueva” Isaías 43:18-19 El tiempo, en su justicia y sabiduría, demora sin extraviarse. Todo lo dispone y restituye a su lugar y es mediante el dolor y decepción, que disciplina nuestro corazón, conduciéndolo con precisión hacia aquello para lo cual siempre fue destinado. Y veo través de el, la tormenta, las heridas y lecciones que dejó tu paso y la disolución de quien alguna vez fui. Dios a través del tiempo, le da coraje a nuestros corazones, les permite perdonar y sanar. Así lo reconduce a la dignidad extraviada, aquella que fue eclipsada por las ilusiones y los extravíos sembrados por el engaño. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es..” Corintios 5:17 La vida la vivo sin rencor, pues mi corazón no concede ni tiempo ni espacio para ello. Me he perdonado y he perdonado. No fui ni víctima soy: me sustraigo, por conciencia, el devenir de una segunda sujeción al destino que me ag...
Comentarios
Publicar un comentario