Dejando atrás
Decidí decirle NO a lo que no me hacía feliz aunque eventualmente me estaba aliviando de una carga y responsabilidad que sabía tenía que asumir. Sin embargo, caídos en cuenta mi gente y yo, supimos que nunca fui buena para lidiar con gente que quiere hacer crecer sus sueños y sus bolsillos a costa de dejar los míos. Siempre fue fácil darme cuenta que ahí, donde las ideas fluyen y la creación no esconde un mismo destino, yo tenía que estar. Evidentemente al todo cambiar pensé ingenuamente tal vez que también debía cambiar con él y hacer hasta lo que no me gustara para demostrar lo comprometida que estaba con la idea. Claramente muchas lecciones aprendí y mucho me seguí demostrando, pero también entendí que lo que está hecho de una manera no puede cambiar ahora y no es atribuirle al miedo o incomodidad a lo desconocido, más bien es entender que persistir en la búsqueda es olvidar que la respuesta ya habita en uno.
En ese camino de poca fe y costumbre a lo que ya está hecho y desarrollado, es a lo que más tengo que negarme y seguir superándome para con justa razón no caer otra vez en la plácida comodidad donde el cuerpo reposaba en cama mientras le daba a mi mente vanidades y tonteras que mucho tiempo me hicieron perder el foco.
Confiar es la clave para esto, también se que no basta sólo con creer que es posible. En medio de esto voy descubriendo otras aficiones que antes no se habían cruzado por mi mente por OBVIAS RAZONES, pero hoy se visten tentadoras y susurrando algo divertido. Él me dice mucho que tengo todo para hacerlo y lo empiezo a escuchar. Se que a veces gana el querer hacer muchas cosas a la vez y la presión de abarcar demasiado, incluso prometer con entusiasmo y quebrarse con remordimiento.. Tomará tiempo pero Dios acompaña sin prisa guiando y sabiendo que a veces solo se necesita un empujón para recordar que el oro, incluso escondido, sigue brillando.
Comentarios
Publicar un comentario