Miaumor

Cuando empecé esta travesía pensé que no podría lidiar con todos los cambios que venían, así que en una misma maleta empaqué todo lo que me ayudara a conservar un poco el sabor del hogar de toda mi vida. Como parte del temor a lo desconocido y creyendo que hacía más de lo que realmente daba, giré el mundo de lo que amaba egoístamente. No estaba salvando a nadie, estaba llevándome a rastras lo que no necesitaba de mi pero yo si de él. El inquietante miedo me paralizaba, el temor a volver a equivocarme no me dejaba tranquila y se acostaba conmigo todas las noches. Yo para tener un poco más de lo que era mi hogar, los tenía a ellos, e ignorando toda señal me aferré, conservé e inmortalicé que éramos los cuatro. Muy poco tiempo después me vi triste, extrañaba la sensación que lo que pertenecía a mi antiguo hogar y a él en el. Esta casa me había vuelto estricta, poco tolerable y más limpia y ordenada de lo que había sido toda mi vida. No podía evitar entristecer cuando lo que con tanto esfuerzo no se veía como tenía, me frustraba no poder hacer nada, me inquietaba mi comportamiento hacia lo que sólo actuaba por crianza e instinto, así que decidí enmendar el problema. YO. Me armé de coraje y dejé ir lo que amaba, regresé lo que había tomado y lo dejé exactamente donde pertenecía. Mil dudas y cuestionamientos me invadieron y verlo quedar y yo ir partió otra vez mi corazón como la primera vez que me fui, ahora sin él. 
Me consuela saber que siempre será mío y yo de él, que donde él esté yo estaré. Si, me pone triste habernos hecho pasar por esto pero errar era parte del cambio. Cada que venga, habrá una razón más la que me hará llegar, ahora entendiendo que así no estemos juntos, nunca nos dejaremos de amar. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

También extraño

Sin raíz

La última respuesta